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Tarjetas de crédito: claúsulas abusivas

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Los abusos bancarios en las tarjetas de crédito aún son frecuentes.

Todos hemos sufrido alguna vez los mismos ante vía comisiones e intereses ordinarios elevados, intereses de demora exhorbitados, etc.

Un cliente de nuestro despacho que impagó, ante una situación económico-familiar muy difícil, el cargo de su tarjeta de crédito de una conocida financiera.

Contactó a la financiera para buscar una solución e ir pagando la deuda poco a poco, si bien tal solución fue imposible, viendo como su deuda crecía y crecía por meses por causa de las comisiones de reclamación y los interses anuales de casi un 26%.

La financiera le reclamó en el juzgado y acudió a nosotros.

Sin entrar en complejos detalles técnicos, al final fue declarada la nulidad del contrato de tarjeta de crédito, saldándose con el pago de lo gastado con su tarjeta de crédito sin costes añadidos.

“Tirar de tarjeta” o de préstamos rápidos es una práctica que puede salirle muy cara.

La totalidad de productos financieros contienen claúsulas abusivas, no obstante en el caso de las tarjetas de crédito y ese nicho de mercado financiero dedicado al pequeño préstamo o al préstamo rápido,  son campo abonado para tales prácticas.

Por nuestra experiencia, hemos visto situaciones por la que hay contratos de tarjetas de crédito donde la cuota de renovación es alta (y debidamente disisulada mediante la vinculación a tal o cual volumen de consumo con la tarjeta), la comisión por reclamación de la deuda es más alta todavía y los intereses de ordinarios y los intereses de demora por impago, más altos todavía.

Todo ello hace que una tarjeta de crédito, un préstamo pequeño o un préstamo rápido no sea la solución financiera más socorrida de la que podemos “tirar”, en tanto que ante el impago, se sumarán unos costes adicionales desproprocionados que el usuario bancario no podrá asumir.

Nuestro consejo es que ante situaciones en las que no puede hacer frente al pago de la deuda, acuda a su abogado de confianza para negociar un arreglo, y si no es posible, defenderle como usuario financiero que es objeto de abusos en las prácticas financieras que a la postre son manifiestamente abusivas.

 

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